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Boletín ICCI
"RIMAY"

Publicación mensual del Instituto Científico de Culturas Indígenas.
Año 3, No. 24, marzo del 2001

El levantamiento indígena del 2001

Julián Guamán Gualli


Resumen Ejecutivo

Siempre en la línea de reflexión suscitada a partir del reciente levantamiento indígena. A partir de allí se hace un recuento de las particularidades que asumió el levantamiento, sobre todo de una de sus organizaciones, la Feine, y también de uno de los movimientos regionales más importantes, aquel de Chimborazo. En ese sentido, se plantea que de la misma manera que la Universidad Salesiana en Quito se convirtió en un foco que atrajo la antención mundial sobre el levantamiento, la toma de la catedral de Riobamba tuvo el mismo efecto.

Luego de un año de la caída del ex presidente demócrata, Mahuad, entre el 26 de enero y el 7 de febrero del presente año, en el Ecuador se suscita otro levantamiento indígena, superior a los levantamientos de 1990, 1994 y 1997.

Con el presente artículo se pretende exponer el contexto socioeconómico- político del país, el contexto de las organizaciones indígenas, el proceso y lecciones del levantamiento. El análisis lo haremos con la intención de resaltar el esfuerzo de la unidad de las organizaciones indígenas que conforman el movimiento indígena.

Contexto económico, social y político

Luego de la rebelión indígena y popular que precipitó la caída de Mahuad, el 21 de enero, el actual presidente, Noboa, no modificó la política económica del país, sino que continuó con la aplicación del modelo económico de mercado, la aplicación de la receta fondo monetarista de ajuste estructural y particularmente con la propuesta de la dolarización, expresión máxima del modelo neoliberal; a la par que siguió apoyando el salvataje bancario y permitió que la corrupción persista.

En términos sociales, la pobreza alcanza el 85% de la población, la concentración de riqueza e ingresos son alarmantes: el 10% más pobre de la población obtiene apenas el 0.6% de los ingresos totales, mientras el 10% más rico obtiene el 42.5%; el desempleo abierto alcanza al 18%; la desnutrición de niños / as alcanza el 50% y más de 170 mil ecuatorianos / as han migrado al exterior en busca de mejores oportunidades. Además, la deuda externa sobrepasa los 16 mil millones de dólares, por lo que cerca del 50% del presupuesto del Estado se destina al servicio de la misma. Igualmente, la inflación no se ha detenido, durante el año 2000 alcanzó el 105% en plena vigencia de la dolarización (Fuente: UNICEF, PNUD y BCE).

Sin embargo, el hecho que permitió la articulación del proceso del levantamiento del 2001 fueron las medidas económicas (paquetazo económico) que se dio en plena navidad y fin de año. Dichas medidas se caracterizaron por el aumento del precio de gasolina, el diesel y el gas de uso doméstico; incremento de las tarifas eléctricas y de los servicios básicos; por consiguiente, el transporte y los productos básicos de primera necesidad, se incrementaron desde el 25% al 100%.

Lo que indignó al sector indígena y popular fueron las propuestas de compensación (comercialización del kérex, bonos de pobreza) y principalmente el hecho de que los fondos recaudados con el nuevo paquetazo, iban a ser destinados para dar apoyo a los bancos privados quebrados y para el servicio de la deuda del país; la posibilidad de condonación a los empresarios endeudados, además del pago a los funcionarios del gobierno con sueldos millonarios, mientras que dos de cada diez ecuatorianos / as tenemos un ingreso diario inferior a un dólar.

También, el proyecto de elevación del 12% al 15% del impuesto al valor agregado y la reducción del 25 al 20% del impuesto a la renta. Es decir, estas medidas solo exprimen la escuálida economía de la mayoría de ecuatorianos / as y engorda los bolsillos de unos pocos allegados de empresarios, en fin, solo aumenta la pobreza, la desigualdad y por tanto la exclusión de millones de seres humanos indígenas y mestizos.

Contexto del movimiento indígena

El movimiento indígena, mediante sus principales organizaciones (Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador, CONAIE, el Consejo de Pueblos y Organizaciones Indígenas Evangélicas del Ecuador, FEINE y la Federación Nacional de Campesinos e Indígenas, FENOCIN) y sus brazos políticos (Pachakutik-CONAIE y Amauta Jatari-FEINE), a pesar de haber obtenido el tercer lugar en los resultados electorales del 21 de mayo, el movimiento sufría conflictos internos y descrédito como consecuencia del último levantamiento del 2000.

Los conflictos se evidenciaron y se circunscribieron más bien en medir fuerzas a nivel interno y en la lucha por captar representación y participación en organismos estatales indígenas, particularmente el Consejo de Desarrollo de las Nacionalidades del Ecuador (CODENPE) y el Proyecto de Desarrollo de los Pueblos Indígenas y Negros (PRODEPINE).

Por otr parte, la CONAIE cayó en desaciertos como en la recogida de firmas para la propuesta de consulta popular, el levantamiento indígena convocado para septiembre del 2000 no tuvo acogida por las bases y la declaración de personas no gratas a los dirigentes de las dos organizaciones (FEINE y FENOCIN), también importantes, empeoró las relaciones de las organizaciones.

Proceso del levantamiento

Entonces, Cómo se articula el proceso del levantamiento indígena si el sector más importante de la sociedad ecuatoriana está en conflicto y en descrédito? Al parecer el conflicto se dio en el ámbito de las dirigencias nacionales y provinciales; mientras que las bases estuvieron expectantes y propositivas; de ahí que podemos intuir que la presión de las bases fue decisiva para que ECUARUNARI (organización regional de la sierra de la CONAIE), FEINE, FENOCIN y otras organizaciones campesinas se sentaran y dialogaran sobre la situación penosa de la mayoría de los ecuatorianos y desde esas instancias se articula el levantamiento.

Por otro, el sector indígena de Cotopaxi, una semana antes del levantamiento, había paralizado ciertas zonas de la carretera panamericana de la sierra central, y como consecuencia de la violencia y la brutalidad de la fuerza pública policial y militar sufría decenas de heridos y apresados. Esto hizo que las tres organizaciones nacionales precipitaran su decisión de realizar la convocatoria al levantamiento indígena, "Minga por la Vida", en el ámbito nacional.

El 26 de enero en Calpi, provincia de Chimborazo estas organizaciones y sus respectivas filiales provinciales convocan al levantamiento con la estrategia de presionar al gobierno por la derogatoria de las últimas medidas tanto desde Quito como desde las cabeceras cantonales de cada provincia; para ello, los principales líderes de las organizaciones, comunidades e iglesias viajan a Quito acompañados de sus asesores y se asientan en las instalaciones de la Universidad Salesiana, mientras que los demás dirigentes son los responsables de las movilizaciones y el levantamiento local y provincial.

En Chimborazo, son las iglesias indígenas evangélicas, las primeras en levantarse y bloquear las principales vías de entrada de productos a la ciudad de Riobamba, a fin de ganar al sector urbano-mestizo; luego poco a poco fueron sumándose las demás organizaciones en las diferentes regiones y provincias del país, hasta bloquear y paralizar el desarrollo de actividades económicas del país, causando según las cámaras de comercio y producción una pérdida diaria de 30 millones de dólares.

Un hecho importante que se suscitó el 30 de enero en la ciudad de Riobamba, en la Sierra central, fue la marcha ecuménica por el levantamiento que movilizó a cerca de 40 mil personas, que dio inicio a la toma de la Catedral de la Diócesis de Riobamba por parte de 70 indígenas catequistas, pastores evangélicos, líderes de comunidades e iglesias evangélicas, quienes estuvieron hasta el último día del levantamiento.

Podemos atrevernos a decir que el levantamiento tenía dos centros neurálgicos: en Quito con los hermanos y las hermanas que estaban en la Universidad Salesiana y en Riobamba, en la Catedral.

El viernes 2 de enero, luego del rompimiento del diálogo entre el movimiento indígena y el gobierno, diálogo que tuvo la intermediación de la Comisión Mediadora (en la que estuvieron personalidades de derechos humanos, asociación de municipalidad, iglesia de Riobamba, CLAI, entre otras), debido a la brutalidad policial y militar que había provocado cuatro personas muertas en la ciudad de Tena, provincia de Napo, el gobierno, por presión de las cámaras de comercio y de la producción, así como por la idea de desarticular el levantamiento indígena, decretó el estado de emergencia negando los derechos elementales como la libre asociación, movilización y sólo no se tocó el derecho a la libre expresión.

La intención del gobierno y de las cámaras se frustró por cuanto masiva y estratégicamente los hermanos / as indígenas recibieron mayor adhesión, de la población urbana; por otro lado, el crecimiento de la represión y la violencia que ya habían provocado la muerte de siete manifestantes, decenas de personas heridas y centenares de detenidos; además de la presión social nacional e internacional, obligaron al régimen al reestablecimiento del diálogo al mas alto nivel (ministros y dirigentes indígenas-sociales). El 6 de febrero luego de muchas horas de trabajo dejaron listo el documento para la firma, así el día 7 se firmó el "Acuerdo entre el gobierno nacional y las organizaciones indígenas, campesinas y sociales del Ecuador".

Lecciones del levantamiento

Con el Acuerdo, se han logrado demandas y propuestas importantes, aunque no la totalidad de la Agenda de Diálogo originalmente presentada, pero en términos generales se ha insistido en la revisión de los precios de gas, pasajes de transporte urbano y rural, eliminación del proyecto de comercialización de kérex, incremento de recursos al Banco de Fomento para atención a pequeños agricultores y empresas comunitarias, indemnización a heridos y familiares de los fallecidos, recuperación de la cartera vencida de los deudores de los bancos intervenidos, entre otros.

Un aspecto de trascendental importancia es haber planteado en el Acuerdo firmado, el diálogo sobre propuestas de política fiscal, financiera, monetaria y comercial. Esto implica que el sector indígena debe ser partícipe en la toma de decisiones de políticas económicas del país, ya no solo las cámaras de producción y comercialización y los políticos.

Pero, el Acuerdo esta siendo cuestionado, por cuanto se argumenta que el sector indígena ganó poco para tanta movilización y pérdida de vidas humanas; cedió mucho y con ello el gobierno nuevamente saldría fortalecido. Sin embargo, nosotros creemos y pensamos que sí hemos ganado por cuanto:

Se ha fortalecido la unidad de las organizaciones indígenas o el movimiento indígena como tal, por cuanto la cúpula gobernante y económica del país se empeñaron sistemáticamente en desprestigiar y crear mecanismos de desarticulación, creando conflictos y en ese juego también las mismas organizaciones indígenas cayeron.

Dicha unidad se expresó con la participación masiva de las organizaciones indígenas evangélicas, que por lo general en levantamientos anteriores era opacada debido a que sus líderes no tomaron decisiones de participación, sino que las bases por sí mismas se plegaban a los levantamientos. Esta vez, tanto las bases (iglesias indígenas evangélicas), como sus dirigentes participaron activamente a la par de las demás organizaciones indígenas y sociales.

Se hizo sentar y dialogar a uno de los gobiernos más autoritarios que ha tenido el Ecuador. El actual gobierno conservador quiso ejercer su función administrativa como patrón de su hacienda. Ecuador no es su hacienda, existen diversos actores y sujetos sociales y por tanto tiene que escuchar y dialogar para entrar en consensos a fin de permitir la gobernabilidad.

Se dejó un precedente más a los organismos multilaterales que un país como Ecuador altamente endeudado por los malos gobiernos, no puede seguir aplicando a rajatabla la receta desfasada de ajustes estructurales, por cuanto solo empobrecen y crean más desigualdad. En Ecuador desde los 80's, su aplicación no ha dado resultados, igual que en América Latina. Tampoco, el Estado debe seguir sacrificando su futuro, la población, por el servicio a la deuda, al reducir presupuesto para políticas sociales.

El levantamiento permitió el establecimiento de relaciones ecuménicas entre las iglesias indígenas católicas y evangélicas, entre los líderes religiosos indígenas evangélicos y católicos. En Riobamba y en otros lugares, durante el levantamiento hubo liturgias ecuménicas. Esto es importante, porque históricamente el sector evangélico ha tenido escaso reconocimiento por parte de la sociedad y menos aún de la iglesia católica.

En definitiva, el movimiento indígena, nuevamente pone en el debate nacional el tema de reestructurar el aparato económico y político del país, como una vía para la distribución equitativa de los ingresos y riquezas del país a fin de entrar en un Ecuador desarrollado.

Una lección clara es que no se resuelve problemas sociales y económicos con cambiar presidentes, sino que es necesario generar políticas de Estado y no coyunturales para transformar la realidad económica y social, destinado prioritariamente a los sectores mas empobrecidos y vulnerados. Pero, la sociedad blanco-mestiza, los políticos y los empresarios ecuatorianos deberán entender que si no existen cambios profundos en la estructura económica y política seguirán habiendo nuevos levantamientos, porque el sector indígena, ha despertado para demandar y proponer.


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