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Boletin ICCI ARY-Rimay
Boletín ICCI-ARY Rimay, Año 4, No. 41, agosto del 2002

La migración indígena

Alicia Vacacela


"La sociedad es un grupo de seres humanos que busca su equilibrio, por lo tanto tiene que buscar los medios para la subsistencia, seguridad económica y otros". Desde este punto de vista, es posible tratar de entender los motivos que han influenciado en las poblaciones indígenas, a abandonar sus comunidades.

Debido a las escasas oportunidades que se encuentran en nuestro medio, sean éstas para acceder a la educación, fuentes de trabajo, y otros, la población indígena se ha visto en la necesidad de migrar, inicialmente hacia las grandes ciudades del país, como Quito, Guayaquil, Cuenca.

Debemos mencionar cuan difícil resulta el acoplamiento y la permanencia en las grandes ciudades, pero pese a las grandes adversidades a las que deben enfrentarse, han logrado mantener en parte los valores propios de su cultura, (ayuda mutua, solidaridad, respeto por la naturaleza, formas de vida comunitaria). Valores que ayudan a los indígenas emigrantes a lograr sobrevivir en las grandes ciudades, donde día tras día son víctimas de atropellos y discriminaciones, problemas que resultan comunes para una persona que tiene que ajustarse al cambio, a otra cultura. Esta forma de supervivencia, sin duda alguna provoca grandes cambios en la cultura y en su forma de vida comunitaria.

A pesar de todas estas dificultades, con el transcurrir del tiempo, para la población indígena la migración continúa, al parecer se constituye en su mejor estrategia, o tal vez en la única alternativa para lograr mejorar las condiciones de vida suya y la de su familia, puesto que vemos que a partir de la década de los noventa, la población indígena empieza a migrar con mayor fuerza, ya no solo a las grandes ciudades del país, sino que encuentra también otro horizonte, otra mejor opción, emigrar a otros países, como Estados Unidos, Italia, España, y otros países europeos, donde van llenos de ilusiones y sueños, objetivos y metas; esperanzados de poder encontrar mejores oportunidades. Pero muchas de estas expectativas se ven truncadas, pues al vivir la realidad en otros países, resulta difícil y muy poco exitoso; muchos se ven obligados a regresar porque no lograron adaptarse a la soledad, a la rutina y muy lejos de su familia, de su comunidad, donde viven experiencias duras y desalentadoras.

Más grave resulta, si tenemos en cuenta que inicialmente el que migraba era el esposo o responsable de familia, pero en lo posterior, también ha empezado a salir la esposa o madre, ser humano que constituye para los indígenas el pilar fundamental de la familia. Otro hecho alarmante resulta el deseo de algunos migrantes de reunir a su familia, pero no en sus comunidades, sino junto a ellos en el exterior, situación que atenta contra las mismas raíces culturales y familiares.

Otro de los efectos impactantes de la migración constituyen los niños y jóvenes que se quedan solos, que ya no tienen a su padre ni a su madre, junto a ellos, puesto que los dos han migrado fuera del país, quedando los hijos bajo la responsabilidad de tíos, abuelos. Casos muy graves y preocupantes, pues la juventud queda prácticamente abandonada, y es así como empezamos a palpar la pérdida de los valores, morales y primordialmente los valores culturales, además de una serie de secuelas psicológicas y sociales.

Por lo tanto, si decimos que la cultura se aprende durante el desarrollo, se comparte entre padres e hijos y se transmite de generación en generación, cómo podemos esperar que nuestra cultura prevalezca y sobre todo se fortalezca para las futuras generaciones?. Ante esto, qué es lo que debemos hacer para no perder nuestra cultura y nuestra identidad? Sin duda, hay que exigir al gobierno el cumplimiento de todos los derechos, en este caso de los migrantes; presionar y plantear alternativas de cooperación con los países extranjeros a fin de que se respeten las ciudadanías de los migrantes en territorios extranjeros. En el aspecto interno, deberíamos fortalecer la familia comunitaria, la generación de trabajo y empleo, mediante una estrategia productiva comunitaria, también se hace indispensable el trabajo coordinado de dirigentes de base, nacionales, técnicos y de la propia comunidad y familia para buscar estrategias a corto plazo para enfrentar este problema de la migración.


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